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TÚ ESPOSA EN CASA

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Ella se queda ahí donde tú la dejas, tú te vas donde no está ella, buscas fuera de tú hogar una casa, juegas al incomprendido, te haces la víctima y ella te espera cuando tú no la esperas. Creas una historia con tú versión y ella guarda la versión original. Te quejas de tú esposa, tú esposa no tiene buzón de quejas. ¿Qué andas buscando? no sabes qué buscar, no sabes qué defectos mirar por dentro y qué virtudes explorar por fuera. Lloras tú supuesta desesperación, crees que ya no la amas y la amas en tú absurda traición. Por miedo a no quedar solo la dejaste sola todo este tiempo. Tú esposa está en casa, ve con ella, ve con tus hijos, no te quedes afuera llorando lo que no se te ha perdido, no aventures un momento para perder todo lo conseguido. 

LUSTRABOTAS

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Es una travesura plasmar con betún el brillo de cada renglón. Me siento más quieta con los tintes sobre la mesa; es el turno de ellos, me lo dicen los banquillos acomodados en las esquinas y los muchachos y señores que me preguntan con insistencia -¿señorita, le lustro los zapatos? Recién con esta interrogación pude darme cuenta que el cepillo por mis zapatos no había pasado. No es mala propuesta sentarme a leer el periódico, mientras el betunero con su franela me deja el calzado como nuevo. Los lustrabotas han bajado su mirada a nuestros pies y nuestros pies han subido a sus cajones. Con apodos o sin ellos, todos son conocidos y madrugadores, pues hay que ganarle tiempo al trabajo en oficina. En la Santa Rosa pasan Don José, ‘Chavito’ y muchos otros, libres para empezar y terminar su jornada laboral, una libertad que no se interna por ocho horas en un edificio. A los que pasamos allá ni siquier...

LUNES DE MERCADO

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Qué simpático es llegar a decir que uno de los días de la semana sin tanto lío es el lunes de mercado. Me da hasta risa decirlo ni yo misma lo creo, si antes de los dieciocho era un dolor de cabeza percibir la zona de mariscos, las carnes y los mondongos. Comprobé que si quieres estrenarte en la edad adulta deberás ir solo al mercado, de lo contrario no existirá un hecho que demuestre que ya eres libre para elegir cómo mantener sano a tú cuerpo.   Qué sencillo me resulta ir de compras con mi bolsa sin ninguna nota, y es que la fiesta de colores orgánicos que celebran mis ojos me hace recordar mucho más de lo que tengo pensado comprar. Me divierto con el llamado de las caseritas, con el baile que te das en cada pasillo saludando con las ‘matroncitas’ y los ‘patroncitos’. La mezcla de los olores, la batalla de los precios, el tino para escoger bien el producto, el ojo para el peso, ¡cuánto vas aprendi...