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“Fragilidades”

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Lo escribí para el V certamen de poesía “Tiempo Nuevo” de Letras como Espada  y logré que se recopilara en el libro digital “Oleaje”.  Esta composición está inspirada en mi hermano Michael Sandoval Pizarro.  En 20 versos intenté describir lo que se siente perder a alguien  y lo frágil que se vuelve la vida desde ese instante.  En cuestión de segundos la vida se va para siempre,  no sabes en qué momento el fuego podría apagarse. Escuché tantas veces su voz   que un día sólo se quedó en el pasado y desde ese tiempo volví a intentar a hablar con él, sólo que ya no podía escucharme. Lo tuve tantas veces conmigo apretando mis brazos y un día sólo pude verlo habitando en un cofre con sus ojos cerrados, era la última vez para verlo, era la última y mis manos sólo querían romper ese cristal que me mostraba su cuerpo ahora inerte. Comprendí las fragilidades de la vida. La muerte vive con nosotros todos los días. ...

"Tuquito Michael" vuelve a casa

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Quisiera haber tenido el tiempo suficiente para decirte que no te vayas hermano, que no nos dejes. Duele no verte, es un golpe húmedo que luego se torna seco, que nos ha dejado un hoyo en el pecho que nadie puede cerrar. Te veo en esas fotografías tan pequeño e inocente. Solo imaginar que te esperaba una trágica partida obstruye mi mente. Quisiera correr de prisa, sacarte de los recuerdos, tenerte presente, protegerte en un abrazo muy fuerte. Aún veo todas las fotografías y no me resigno a pensar que te has ido tan lejos, que tu risa es sólo un eco que pasa fugaz por esta memoria que la tiene viva. No me resigno a que deba acostumbrarme a tu ausencia, te quiero de vuelta y sentir tus cuidados como siempre lo has hecho. Quisiera advertirte del peligro y es muy tarde, merecías vivir aún más, aún no tenías veinte cuatro, aún tenías derecho a caminar y dejar más huellas, pero nada es lo que uno piens...

Aún tu ausencia duele

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 Michael Sandoval (primero de la derecha) Aún continúo mirando tus fotografías, aún mi mente continúa perturbada cada vez que recuerdo ese video aficionado en el que te veo desde lejos tratando de levantarte de la calzada. Aún me atormento con las notas de todos los diarios, aún me niego a leer estas líneas de la vida en las que tus nombres y apellidos reposan injustamente sobre una lápida. Aún tu sangre derramada en la vía junto a la de nuestro padre la tengo en mi retina, aún te escucho gritando de dolor. Eres muy valiente y sé que siempre te aferras a la vida, pero en ese momento no hubo nada ni nadie para salvarte de la imprudencia de aquel muchacho que no tiene la más mínima dimensión de lo que ha provocado. En ese momento hubiese querido ser tu ángel y no pude. Yo sólo dormía, esperando en el amanecer el nuevo día. Jamás imaginé una llamada a la media noche para escuchar que te habías marchado para siempre. No eras...

Alaia, segundo cumpleaños

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 Te vi en tu segundo día de recién nacida, no sabía cómo debía cargarte, con temor me senté en una de las sillas del hospital y tu abuelito Russbel te colocó en mis brazos, entonces sentí la magia de tenerte tan cerca y escuchar los latidos de tu corazón tan pequeño, frágil y tierno. Bienvenida a la vida “Alaia Daneth”. Tía por segunda vez, llena de emociones, de muchas ideas para verte crecer. Tu rostro aún se estaba pincelando, el color de tu piel aún se estaba afirmando. Nada se encontraba definido, sólo el deseo de darte felicidad en este viaje que has emprendido con mucho valor por este planeta. Sé que hay muchos misterios en esta vida, pero veo en tu mirada mucho carácter. En tu sonrisa se dibujan grandes aventuras, en los hoyuelos de tus mejillas que son tan iguales a los de tu papi Michael hay dulzura y coraje. Alaita como te dice tu abuelita Mercedes, vas dando más pasos por la Tierra, vas engalanándonos con tu propio ritmo, mientras vences los miedos y ...

Hauleen

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  Nuestra muñeca de felpa, la que siempre nos espera desde aquella butaca, asomando la majestuosidad de todo su ser a la ventana. Nuestra minina traviesa, la que rasgó las cortinas de toda la casa. Hauleen de la realeza, su pelaje de seda nos provoca acariciarla todo el tiempo. Hauleen, nuestra más leal compañera, de gustos exquisitos, cada día más mimada y amada por sus gigantes padres felinos. Nuestra bebé de ojos verdes, de mirada intensa, siempre tan coqueta e inquieta. Nuestra hija, la primogénita, la que nos tiene el corazón vibrando por ella.

LA VIDA EN TUS OJOS, NATHALY…

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Era ese mundo dentro de ti que me gritaba desde tus ojos. Te miraba tan profundo y tus pupilas parecían sonreír. ¡Qué deseo tan repentino de entrar por tus angustias, de verme en tus luceros desde adentro, de querer sentir desde tu pecho este padecimiento que no te permite avivar una sola palabra para los que estamos aquí tomando tus manos, viendo pasar este tiempo tan áspero! Te sonreí desde que llegué y así me despedí de ti. Cuando el espíritu retorne a tu cuerpo  nos espera una fiesta,  habrás dejado el silencio, ese silencio que se escapa de tus labios que tratan de pronunciarme algo, porque sé que me entiendes, sé que entiendes lo que te estoy diciendo y aunque no puedas responderme, la respuesta está  en el destello de tus ojos, en los latidos que puedo leer cuando me acerco más a ti. Casi llevamos los mismos años y el tiempo ha sido implacable con las dos. El tiempo cor...

MAMI ANITA

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Te extraño este y todos los días, en mis sueños, en el despertar, en las tazas y en los platos azules que me heredaste para jugar al té y en lugar de simular preparar infusiones, tomé los ajíes del patio de casa, los coloqué en los platos y yo misma los mastiqué, y lo que hice fue llenar las tazas con agua para calmar el ardor de mis manos y lengua tan traviesas. Sigue siendo realidad eso que imagino: que me sostienes con tanto cariño, que besas mi frente con tus labios de carmesí, los últimos que vi, los últimos que recuerdo. Te quedaste en la memoria de esa pequeña de tres años que aún te recuerda con tú vestido dorado de ‘bolitas negras’, con tú pelo corto teñido de canas , con los zapatos negros con los que posas en la foto sentada en una silla blanca. Me acuesto pensando en tú existencia allá en el cielo. Me estás viendo, eres la única que conoce todo lo que palpita en mi pecho. Me estás sonrie...