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LOS BORRACHOS DE LA ESQUINA

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Para las categorías no son alcohólicos porque no beben cerveza ni vino, no son bebedores sociales porque no los provoca ni el champán ni el ron, ni los cócteles ni el tequila y se parecen más a lo normal que a lo real porque son los borrachos de la esquina. Desayunan y meriendan temprano su vicio, se tienden sobre el cemento sin horario; se duermen borrachos y se despiertan con el aguardiente en la mano. Sus estómagos crujen no por comida sino por arder con el agua bendita de todas las botellas que en éstos puedan vaciarse. No necesitan colcha en las madrugadas, su sueño basta con quitarse los zapatos, remangarse los pantalones y rodearse en el cuello la camisa. Se citan sin domingo de descanso, sin sábado hasta el mediodía. Por las noches los escucho pelearse con ellos mismos; en el día los veo aglomerarse, abrazarse y lanzarse puñetes por los tragos mal repartidos. Todos esos panas de la esquina son panas del...

CUANDO LA MUERTE SE ACUERDE DE MI

Cuando la muerte se acuerde de mí yo estaré de frente contemplando septiembre, sus tres primeros días cuando obligué a mamá a sacarme de su vientre. Cuando la muerte se acuerde de mí ya no habrá quien me acompañe solo éstos huesos que se volverán polvo, éstos huesos que nunca se quebraron cuan los que me decepcionaron jamás pudieron fraccionar mi verdad. Cuando la muerte se acuerde de mí enterraré con ella todas las lágrimas que he derramado, todos esos gritos de auxilio que no tuvieron socorro, todos esos suspiros de bondad que me dejaron sin pan ni vestido. Cuando la muerte se acuerde de mí, espero tener escrita la poesía para mi lápida, las velas para soplar las almas que penarán sobre mi tumba. Cuando la muerte se acuerde de mí no será un martirio recibir su visita, hasta entonces ya estarán curados mis dolores y el gélido que provoca los nervios será un pasajero de la serenidad. Cuando la muerte se acuerde de mí...

FANTASMA DE AMOR

De las letras a los números hay mucho que contar ésta vez. Estás empacando mis partidas quizás porque me estoy yendo; el café de amaretto que me serviste es tan corto que ya tengo que irme. El perfume de tus besos que nunca fueron es el aroma de mis cuadernos, siempre estuviste flotando en mis adentros. Es probable que con éste pastel de banano nuestra conversación sea más extensa. El sabor extraño que me dejas es el de una habitación sin pareja. Eres tan perfecto imaginándote, eres todo un caos distendiendo las sábanas de ese colchón reforzado de alambres. Tengo sed por rescatarte de dónde ahora pasas fingiendo que estás feliz. Me amanecí dibujando tus labios, entre pasa y pasa la ansiedad por echarte de menos sigue siendo esperarte. Me has dejado un poema como coágulo en las venas, entonces es demasiado tarde para no causarme daño. Tus rosas permanecen marchitas en las trovas de Neruda. Las cancione...