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CUANDO LA MUERTE SE ACUERDE DE MI

Cuando la muerte se acuerde de mí yo estaré de frente contemplando septiembre, sus tres primeros días cuando obligué a mamá a sacarme de su vientre. Cuando la muerte se acuerde de mí ya no habrá quien me acompañe solo éstos huesos que se volverán polvo, éstos huesos que nunca se quebraron cuan los que me decepcionaron jamás pudieron fraccionar mi verdad. Cuando la muerte se acuerde de mí enterraré con ella todas las lágrimas que he derramado, todos esos gritos de auxilio que no tuvieron socorro, todos esos suspiros de bondad que me dejaron sin pan ni vestido. Cuando la muerte se acuerde de mí, espero tener escrita la poesía para mi lápida, las velas para soplar las almas que penarán sobre mi tumba. Cuando la muerte se acuerde de mí no será un martirio recibir su visita, hasta entonces ya estarán curados mis dolores y el gélido que provoca los nervios será un pasajero de la serenidad. Cuando la muerte se acuerde de mí...

FANTASMA DE AMOR

De las letras a los números hay mucho que contar ésta vez. Estás empacando mis partidas quizás porque me estoy yendo; el café de amaretto que me serviste es tan corto que ya tengo que irme. El perfume de tus besos que nunca fueron es el aroma de mis cuadernos, siempre estuviste flotando en mis adentros. Es probable que con éste pastel de banano nuestra conversación sea más extensa. El sabor extraño que me dejas es el de una habitación sin pareja. Eres tan perfecto imaginándote, eres todo un caos distendiendo las sábanas de ese colchón reforzado de alambres. Tengo sed por rescatarte de dónde ahora pasas fingiendo que estás feliz. Me amanecí dibujando tus labios, entre pasa y pasa la ansiedad por echarte de menos sigue siendo esperarte. Me has dejado un poema como coágulo en las venas, entonces es demasiado tarde para no causarme daño. Tus rosas permanecen marchitas en las trovas de Neruda. Las cancione...

DOÑA JUANITA

Son las cinco de una tarde cualquiera porque cualquier tarde con lluvia o con sol trae en las calles a Doña Juanita con su balde. Tiene más voz que estatura, tiene coraje de trabajo en los pulmones y en uno de sus brazos la carga de las humitas de sal y de dulce pronunciadas como un canto que al no escucharlo la tarde no existe. A esa hora nada es normal si Doña Juanita no se asoma con su gorra, su falda y sus lonas. Ella sin calambres en sus piernas se recorre manzanas enteras para llevar su producto a las mesas de muchos hogares que ya tienen listo el café para servírselo con un choclo o con una huma. Tiene los mismos años de ayer, la energía de hoy y el trabajo de mañana; tiene mucho respeto para sacarme todos los sombreros. Me contó que su hija estudia medicina, mi olfato periodístico no podría equivocarse, detrás de ella hay una generación criándose con el esfuerzo de una mujer de a pie y sin vergüenza. ...